MUD Pinball

Jesse Chacón: “Cuánto mejor sería nuestro país si el chavismo tuviera, en la otra acera, un contendiente de más altura.”

Por Jesse Chacón

“Organícense, señores de la oposición, hagan política seria, justa, leal con el país, no caigan en desesperaciones ni aventuras, que vean a lo que condujeron esas desesperaciones y ese aventurerismo”. Hugo Chávez, 13 de abril de 2002.

Siempre nos dijo Chávez, que le gustaría enfrentar un adversario que estuviera a su altura, alguien cuyo objetivo también fuera el país, y en función de eso, trabajáramos juntos, cuestionándonos, exigiéndonos.

Cuánto mejor sería nuestro país si el chavismo tuviera, en la otra acera, un contendiente de más altura.

La oposición a veces nos recuerda la pequeña bolita metálica que impulsada por un golpe de pequeñas palancas se lanza enloquecida en una carrera rápida sorteando obstáculos, sonando campanitas y golpeándose en paredes a su paso. Detrás de ella, un grupo desconcertado de seguidores, que varía en número dependiendo del líder de turno, la estrategia del momento y el contexto del día los observa y espera que esa esférica y su recorrido les marque la ruta que deben seguir.

Así en enero, gritaban enloquecidos que el presidente había abandonado el cargo, en febrero llamaban a la calle, en marzo buscaban a la OEA, en abril proclamaban la violencia, en mayo lloraban por los muertos que causaban, en junio aseguraban que estaban ganando; pero en julio, la maquinita se tragaba, por el peso de más de 8 millones de votos, la bolita de pinball y junto a ella, los 7 meses de gritos, de juramentos, de lágrimas, de sangre que esa oposición había apostado en contra del país y sus instituciones.

Al final, la gravedad no falla, por mucho que lo intentaron el inexorable camino a la solución, lo marcó desde octubre de 2016 el CNE, cuando determinó, dentro del marco de sus funciones, que las elecciones regionales serian a mediados de 2017.

Sin embargo, durante todo el año 2017 jugaron a la desestabilización del país, en un plan orquestado por EEUU que alcanzó su punto máximo en los meses de abril, mayo, junio y julio con una escalada de violencia soportada por un grupo de mercenarios que impulso los asesinatos selectivos, los linchamientos y los ataques con franco tiradores a funcionarios de los organismos de seguridad.

Un saldo lamentable de más de 100 venezolanos muertos, enlutó a la familia venezolana. Este hecho, sumado al secuestro dentro de las urbanizaciones de clase media, llevo a la mayor manifestación por la paz de la historia de Venezuela. Más de 8 millones de almas superaron el chantaje, la intimidación, las guarimbas, los paramilitares y con la fuerza legada por las luchas de nuestra independencia, ese pueblo salió a votar masivamente por la paz.

Seria tal el impacto de tamaña manifestación del pueblo venezolano que el día siguiente, como por arte de magia, los escombros, las guarimbas y el miedo habían desaparecido.

Pero como siempre lo ha hecho, la oposición actuó como el avestruz y volvio a gritar “fraude” y dirigio su violencia verbal, simbólica y física contra el CNE. No obstante, tres días más tarde, contra todo pronóstico y en declaraciones contradictorias de sus líderes, le dijeron a la opinión pública que participarían en las elecciones regionales.

Con esta “decisión” de medirse en elecciones regionales, la oposición admite el fracaso de su agenda violenta, ventilan sus profundas contradicciones, y en contra de su voluntad, legitiman al CNE. No es lo que hubiesen querido, no es lo que habían prometido; pero es lo que tienen, es lo que sucede cuando se sale en carrera sin mirar a los lados, llevándose por delante a su gente, su país, y lo más preciado para un liderazgo político, su palabra.

Podrán seguir intentando convencer a los suyos que todo está saliendo como lo pensaron; pero ya esa oposición de calle no les cree y se pregunta para que tanta violencia y muerte, si igual iban a ir a las elecciones de gobernadores. Vistos desde fuera, existe una enredada tramoya que ellos mismos han armado.

El 13 de Julio Enrique Ochoa Antich escribió un artículo titulado “Por qué no votare el 16”, después de su interesante análisis, del cual él esperaba estar equivocado, propuso al liderazgo opositor del momento, lo siguiente:

“Si el 1 de agosto Maduro amanece despachando desde Miraflores; si la ANC desplaza a la AN que tanto costó ganar e impone un nuevo régimen político, una legitimidad ilegitima; si nada sucede con el 350, deberían los actuales jerarcas de la MUD al menos mirarse en el espejo de lo que hacen los políticos europeos después de la derrota: reconocerla con humildad y renunciar a su vocería.”

Lamentamos por los seguidores de la oposición, los líderes que tienen y hoy complementamos a Chávez diciendo: ¡la oposición, se merece una mejor oposición!

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