La oposición se construyó su propia trampa y no sabe cómo salir de ella

“El pueblo venezolano dio una clara demostración de civilidad y madurez política el 30J”, afirma José Vicente Rangel en su columna.

José Vicente Rangel publica hoy su columna en el diario Ultimas Noticias titulada “Lo aparente y lo real”.

Por José Vicente Rangel

1 ¿Qué determinó el resultado de las elecciones del domingo 30 de julio? Ante todo cabe señalar que los venezolanos y las venezolanas tomaron en serio un acto singular como era la escogencia de los miembros de la Asamblea Nacional Constituyente. Mucho analista superficial le restó interés al mencionado evento con el argumento de que el pueblo no dominaba el tema, que era indiferente ante la figura de un ente constitucional representativo del poder originario, cuando sus actuales necesidades tenían prioridad. Consideraciones del mismo tipo se repitieron y formaron parte de la feroz descalificación de la iniciativa. Todas ellas evidenciaban, en el fondo, desprecio por la capacidad del ciudadano para asumir la política en sus diferentes aspectos.

Porque si algo reveló el acto comicial del 30-J es que había en la colectividad interés por el tema. Que la propuesta del presidente Maduro de “convocar una Asamblea Nacional Constituyente con el objeto de transformar el Estado, de crear un nuevo ordenamiento jurídico y redactar una nueva Constitución”, como lo consagró el constituyente del 99 en el artículo 347 de la Carta Magna, tenía pertinencia y significaba abrir las puertas para que la sociedad asumiera la política en espacios abiertos, con más propiedad, y amplia participación popular.

2 La respuesta de la dirección opositora fue, como siempre, deplorable. Ante todo porque se negó a aceptar que el evento del 30-J contó con una masiva participación. Negar lo que el país observó durante todo el día, largas colas, alegría reflejada en los rostros, contrastante con la decepción de los dirigentes de la MUD, y con los actos de violencia protagonizados por grupos desesperados por el desarrollo pacífico del proceso comicial, marcó la actitud inicial de los adversarios de la Constituyente, que luego adquirió expresiones absurdas como la denuncia de fraude. Una vez más la oposición demostró que para el sector solo son verdaderas sus victorias y que jamás admite las del adversario. Lo cual la empuja a incurrir en graves errores como lo demuestra la historia.

3 El 30-J se convirtió en un hecho de proyección histórica. Ese día el pueblo venezolano dio una clara demostración de civilidad y madurez política. Con olfato supo escoger entre optar por un planteamiento que le abría las puertas al diálogo y la paz, y otro que condenaba a la sociedad a permanecer cautiva de la violencia y a debatirse en un ambiente letal de antivalores. Los desarrollos posteriores lo confirman. El 30-J desactivó los mecanismos de la violencia que durante más de tres meses azotaron al país y este comenzó a vivir días de insólita tranquilidad en las calles. Dejó sin piso a los voceros de la ruptura del orden constitucional y ubicó la situación en el plano del respeto a las instituciones y a la búsqueda de fórmulas para activar un diálogo verdadero, amplio y eficaz.

4 La elección de los miembros de la Asamblea Nacional Constituyente se impuso porque Maduro, el chavismo, el Polo Patriótico, actuaron acertadamente, con un mensaje que recogió lo que el pueblo consideraba fundamental: el diálogo, la paz, el repudio a la violencia, la reivindicación de la soberanía ante la injerencia extranjera y un nuevo modelo económico productivo. En tanto que la oposición careció de discurso. El grueso de sus planteamientos se orientó a exaltar el derrocamiento de Maduro, cuando el tema era rechazado abrumadoramente en todas las encuestas. El chavismo actuó unido, con un liderazgo sin fisuras, mientras que la oposición mostró múltiples fracturas.

La actitud de subordinación de la oposición a los dictados del exterior proyectó una imagen deprimente de subordinación y le dejó abierta al chavismo la vía para promover un mensaje nacionalista y patriótico. Son incontables los errores en que incurrió la dirigencia opositora, empezando por la negativa a participar en el proceso constituyente, actitud que no supo razonar y que le dio oportunidad al chavismo para difundir una alternativa caracterizada por la racionalidad y la coherencia. Con la comisión de tantos errores, la oposición no tuvo manera de colocar en la calle una política seria, que respondiera al sentimiento nacional favorable a la búsqueda de la paz.

Por el contrario, se aferró con desesperación a la violencia y le entregó la dirección a los radicales, lo cual agravó su situación porque le complica la decisión que deberá adoptar ante las elecciones regionales del 10 de diciembre: la participación, que tiene un elevado costo entre los radicales, o la no participación, cuyo costo es también considerable. En concreto, se construyó su propia trampa y ahora no sabe cómo salir de ella.

Publicado originalmente como “Lo aparente y lo real” en Ultimas Noticias

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