Il Manifesto: El chavismo habla de paz; la oposición hace la guerra

Europa silencia esta realidad, dice el diario italiano Il Manifesto.

Imagen: La IguanaTV

Por Geraldina Colotti

Luego de las balas, las molotov de excrementos (le puputov) y las sanciones que Trump quiere incrementar, “examinando todas las opciones”, en Venezuela llegan también las… maldiciones: no contra los atroces “guarimberos” que ayer quemaron vivos a otros dos muchachos, sino contra el presidente Nicolás Maduro. “Eres un asesino y te maldigo”, ha escrito en un blog el teólogo español José Antonio Fortea, poniéndose en la línea de aquellos sacerdotes que, como el “padre Palmar” usan el proprio rol para incitar a la violencia y al homicidio, siguiendo las posiciones del Cardenal Urosa Savino, ya activo en el golpe contra Chávez del 2002.

En ese entonces, el cardenal Ignacio Velasco firmó el decreto del dictador Pedro Carmona -puesto en el cargo por orden de Washington- a nombre del clero, mientras Luis Ugalde ya un mes antes había bendecido la alianza entre Fedecamaras (la local Confindustria) y la Ctv, la Confederación sindical, ya alineada al patrón, que dirigían el golpe junto a los grandes medios privados. En aquella coyuntura, Urosa pedía venganza y puño de hierro contra los chavistas, y hoy no ha cambiado comportamiento. Desobedeciendo al llamado del Papa Bergoglio, que ha pedido a los obispos belicosos de Venezuela desactivar las violencias (100 muertos en tres meses), ha bendecido abiertamente a los “guarimberos”: aquellos que ayer han quemado a un chavista en moto y luego se han ensañado con el cuerpo carbonizado, y han atacado a otro muchacho, lanzándole bombas incendiarias en la entrada del metro Altamira, epicentro de las protestas violentas.

Las imágenes -que los medios europeos no muestran, pero que se encuentran en aquellos medios comunitarios (por ejemplo La Iguana) — y el repetirse de los linchamientos indican que en Venezuela se está acercando el punto del no retorno. Pero, lamentablemente, no se elevan voces de condena por la “comunidad internacional”: ni siquiera bipartidista y genéricos “contra la violencia”, que es atribuida toda a la “dictadura”. Una dictadura muy extraña, que ha consentido el desarrollo del “referéndum” ilegal de las derechas y también la foto de un grupo de algunos ex presidentes conservadores, como el mexicano Vicente Fox, con los fascistas encapuchados.

En aquella coyuntura alguien ha disparado a un grupo de mujeres en el barrio popular de Catia. Maduro ha sugerido que, por la lectura de un informativo USA, los Estados Unidos parecen estar informados prematuramente. Ayer, la Ministra chavista Iris Varela ha denunciado el rol del ex ministro del Interior Rodríguez Torres — ahora pasado a las derechas y acusado de ser un agente de la CIA-, en las “guarimbas” del 2014. Varela ha recordado el episodio desencadenante de entonces, cuando fueron asesinados dos muchachos de los bandos opuestos, y ha acusado a Rodríguez Torres de estar en el origen de las provocaciones y también de un episodio sucesivo, en el que fueron asesinados en un condominio autogestionado los exponentes de los colectivos cercanos al chavismo. Situación desencadenante para desacreditar y socavar al Presidente, que seguidamente no ha reconfirmado más en el cargo al ministro del interior — ha dicho Varela.

Rodríguez Torres está acusado de haber comandado el ataque del ex superpolicía Oscar Pérez, que a finales de junio ha disparado granadas contra edificios gubernamentales y que ha reaparecido recientemente entre los “guarimberos” de Plaza Altamira, donde un grupo de oficiales ha buscado un segundo golpe contra Chávez en el 2003. Varela ha manifestado: Torres, que ahora se ha aliado con la ex fiscal general Luisa Ortega Díaz contra Maduro, podría llegar a asesinar a la Fiscal para luego acusar al gobierno — ha dicho. Y han volado los trapos.

Para las derechas, el escenario está listo ya, anticipado por el Financial Trimes y por el argentino Clarin: Colombia, México, Argentina estarían negociando un “salvoconducto” para Maduro, socavado por el “gobierno paralelo” y por la “hora cero” declarada por las derechas con el aval de Europa, de los Estados Unidos y del purpurado de aquí arriba. El presidente colombiano Manuel Santos habría volado a Cuba para convencer a su homólogo Raúl Castro a abandonar la balsa que se hunde, aquella del socialismo bolivariano. Por esto, la oposición ha convocado para hoy una huelga general, luego del de los transportistas privados (en el mismo modelo de los camioneros chilenos contra Allende), y ha anunciado que nombrarán otros jueces supremos.

Los medios comunitarios lanzan la alarma: están listos secuestros de militantes y nuevos asaltos para preparar el golpe antes del 30 de julio, cuando será votada la Asamblea Constituyente lanzada por Maduro por el diálogo y la paz. Pero en este camino el país está a un paso de la guerra civil. No obstante el triunfalismo de la oposición, que ha disparado números imposibles para la consulta ilegal de domingo (más de 7 millones de votos al “plebiscito”), el chavismo ha dado una gran prueba de fuerza en la simulación de voto del mismo día. Y el Ministro Padrino López, Jefe de las Fuerzas Armadas, ayer ha puesto en claro, que la Fanb (Fuerza Armada Nacional Bolivariana) está con Maduro y con el socialismo, que apuesta a renovarse y a superar el modelo petrolero el 30 de julio. Padrino ha tildado de “cobarde” a Trump. “No recibimos órdenes de Trump, ni de la Unión Europea o de los cardenales. No somos más una colonia”, ha dicho a su vez Maduro, sobre quien pesa además una denuncia en el Tribunal de la Haya.

Y la procuradora general Ortega Díaz — que también ha votado en la consulta de la MUD — ha rechazado la decisión de las derechas de nombrar nuevos magistrado del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), apuntando al equilibrio de los 5 poderes que componen la Constitución Bolivariana. La oposición, de todas maneras, ha anunciado también la próxima elección de un nuevo presidente del su gobierno paralelo, que saldrá en las próximas primarias.

Publicado originalmente en Il Manifesto, edición del 20 de julio de 2007. Traducción Gabriela Pereira

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