Escenarios de guerra

La guerra primero te deshumaniza, luego te aniquila.

Quizás sirva esta nota para que los vecinos de Carmen, puedan saber cómo llegaron ciudades tan hermosas como Trípoli, Bagdad, Alepo (en la imagen), Mosul, al estado de destrucción actual. Foto: AP

Por Gregorio J. Pérez Almeida

Anoche me llamó mi amiga Carmen, pediatra jubilada y con excelentes cualidades humanas, más triste de tristeza que asustada por el miedo. Me contó su experiencia del día 20 de julio en su residencia, un conjunto de tres edificios de lujo. “Siento como si me hubiese desesperado mi intimidad”, me dijo llorando.

Eran las 8:00 am, aproximadamente, cuando escuchó unas voces alteradas en el frente de su edificio, en las áreas comunes, ahí, donde están la piscina y el parque infantil.

La señora conserje pasaba la escoba en los alrededores de la puerta de entrada, mientras que una niña y un niño, hermanos de 11 y 12 años, paseaban su perro de raza. De esos que cuando muerden matan.

La niña le dijo a la conserje: ¿Qué haces limpiando aquí !? ¡Tú no sabes que hoy no se hace nada, ¡¡pero nada !! Que hay huelga contra el dictador.

La conserje le responde: … Sí, yo sé, mi amor, pero estoy haciendo mi trabajo. No importa lo de la huelga, es para que el edificio se vea limpio… La niña, le réplica: ¡¡¡Que no hagas nada !!! … y le quita la escoba violentamente, dándole un empujón a la señora que casi se cae …

El hermanito, que llevaba al perro por la correa, lo soltó y el ordenó: ¡¡¡MUÉRDELA !!! ¡¡MUÉRDELA !!! Por suerte para la señora conserje, el perro no estaba entrenado para esa acción y sólo saltó y ladró…

Carmen, desde la ventana de su balcón, con la voz entrecortada por la impresión dolorosa y la impotencia ante la situación de injusticia desquiciada que presenciaba, les gritó: ¡¡Niños, por Dios, no hagan eso !!
A lo que la niña respondió, mirando hacia arriba para ubicar quien hablaba:
¡¡Cállate, maldita chavista, que te vamos a matar a ti también!!

La conserje corrió a resguardarse y mi amiga quedó llorando y con una tristeza que aún la aprisionaba cuando me llamó.

Alepo en el Este

Quien quiera enterarse para que las guerras, averigüe quiénes reconstruyen las ciudades después de que terminan las batallas. A la vez que un asunto geopolítico entre Estados y empresas trasnacionales que se disputan territorios con petróleo, esas guerras se libradas sobre territorios reales, en los pueblos de carne y hueso, son un negocio cuya lógica es destruir para construir.

Y, advertencia: no importan quiénes ni cuántos mueran en la destrucción. Al fin y al cabo (y también recomiendo que lo averigüen) las guerras ocurridas después de terminar la llamada Segunda Guerra Mundial, han sido todas en países fuera de los centros imperiales. Es decir, fuera del territorio europeo y siempre alejadas del estadounidense.

Para decirlo más llanamente: han sido en las periferias, en ex colonias y en los países del llamado “tercer mundo”, donde habitamos los “subhumanos” y “no humanos”, “no blancos”, que somos considerados seres “dispensables” que habitan sobre lo que mueve sus negocios: el petróleo.

Los verdaderos humanos, indispensables, viven en y mandan desde el norte, donde se vive la mejor vida que se produce con los hidrocarburos.

Cuando miramos imágenes de ciudades como Bagdad, Trípoli, Alepo, Mosul, etc., antes de las invasiones yankis, tapareadas con la OTAN o con el Estado Islámico, nos da tristeza. Están irreconocibles. Eran ciudades hermosas, llenas de historias conocidas mundialmente y muchas otras pequeñitas historias de vida, que le otorgaban su atractivo callejero, turístico, cultural. Eran como Caracas, Valencia, Mérida, etc., ciudades vivas con gentes, conflictos y amores distintos y diversos.

¿Cómo llegaron al estado actual? Mi amiga Carmen, también me contó que desde sus edificios y otros aledaños, lanzaron, entre otras cosas, bombas molotov a los efectivos de la GNB que llegaron a despejar las calles y a restablecer el orden. Sí, como lo lee, bombas molotov desde apartamentos que cuestan miles de millones de bolívares (aunque sus dueños los calculen en dólares americanos).

Esos vecinos, dueños de los apartamentos, no lo saben, pero están preparando el escenario de la guerra total, ese que miramos ahora en las ciudades destruidas en Irak, Libia, Siria, Yemen, etc. En las que no hay distinción entre instalaciones militares y viviendas civiles. Imaginemos que la Guardia Nacional Bolivariana actuara como se actúa en una guerra “total”. Imaginemos que a esos apartamentos llegaron unos días antes hombres con armas de guerra (como el rifle que cargaba el tipo en las Mercedes) y los dueñ@s de los apartamentos los dejen entrar porque son “guerreros libertadores” que luchan contra el dictador Maduro. Imaginemos que junto a las molotov disparan esas armas ¿Qué tendrían que hacer los efectivos de la GNB para resguardar sus vidas y neutralizar a los “guerreros”?

Esos dueños y amas de casa no lo saben y sus “líderes” de la MUD no se lo dirán, porque están en el negocio de la guerra, pero una vez que usted lance bombas molotov o dispare armas de fuego desde “su casa” contra los efectivos militares, convierte esa “su casa” en objetivo militar. Así de simple.

Quizás sirva esta nota para que los vecinos de Carmen, puedan saber cómo llegaron ciudades tan hermosas como Trípoli, Bagdad, Alepo, Mosul, al estado de destrucción actual. Será una pena, pero ni el perro de los niños sobrevivirá.

Lección: la guerra primero te deshumaniza, luego te aniquila.

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